
abril 2009
Hace ya algún tiempo tratamos el tema de cómo organizar y realizar copias de seguridad de nuestras fotos.
En esencia ese sigue siendo el método que utilizo hoy en día, aunque durante estos últimos meses lo amplié con una segunda unidad de disco duro que conservaba en una ubicación distinta a mi casa.
Ya no es sólo un tema fotográfico. Cuando tienes muchos recuerdos que conservar, muchas fotos realizadas, muchos documentos y mucha información digital importante … el disponer de copias de seguridad en discos duros dobles, DVDs, etc. no te protege contra un incendio, robo o terremoto. Y el tener que estar desplazando de forma continua un disco para mantener la información en «otro lugar» protegido no es muy cómodo que digamos.
Comencé entonces a ver soluciones de disco duro virtual en línea (he probado muchas hasta quedarme con la que considero más potente y adecuada a mis necesidades).
Lo que hago ahora es hacer una copia de seguridad remota utilizando el servicio de Amazon S3. Donde pagas por la transferencia y el consumo que haces del servicio. Y como software cliente estoy utilizando Jungle Disk. Con el pago de una licencia única te garantizas las actualizaciones de por vida y tiene clientes en Windows, Mac y Linux.
Frente a otros clientes de S3 me gusta Jungle Disk ya que me permite montar el almacenamiento remoto de S3 como si fuese una unidad de disco más del sistema, y además permite cifrar el contenido de esa unidad de forma automática. Posee un programador de copias de seguridad y funciona bien, muy bien.
Os recomiendo experimentar con la solución. Los precios de S3 son ridículos. Los primeros días de uso apenas gasté 0,67 € y ahora, que llevo más de un mes estoy por los 4 €.
El único problema de estos discos duros virtuales es la velocidad. Si manejamos fotografías muy grandes tardaremos mucho en bajarlas y mucho más en subirlas. Pero mi idea no es que sustituya a un disco duro, sino que me sirva como copia de seguridad.
Voy a tardar varias semanas en subir toda la colección de fotos de los DVDs, pero ahora ya tengo todo subido hasta el año 2005; me va quedando menos 😉
Y otra cosa buena, para celebrar el tercer aniversario del servicio, durante 3 meses Amazón cobrará 0.03$ por Giga transferido en vez de los 0.10 $ habituales. Un momento perfecto para hacer copia de seguridad de todos nuestros datos.
Hace tiempo que no ponía ninguna foto de sesiones a modelos. En una de las últimas tomé está instantánea de Noelia, buscaba «algo simple», sin artificios. Me gusta este tipo de fotografía, aunque sea poco elaborada.

No sé que pasa últimamente en el entorno «profesional» de la fotografía de este país, que anda el tema revolucionado. No sé si los primeros coletazos se dieron en el blog de Eduardo Parra. Al que siguen comentarios en Xatakafoto. Y no voy a poner más enlaces, pero hemos tenido la creación de asociaciones de profesionales del fotoperiodismo, la ayuda a compañeros desvalidos, los despidos de fotógrafos, los juicios revocando despidos … y si sigo, casi lo uno a los círculos privados de fotógrafos de este país que se creen la leche.
Empiezo mosqueado y haciendo amigos.
Como hablamos de intrusismo y profesionalidad, voy a dejar claros unos puntos de partida. Sobre todo de por qué creo que puedo opinar:
– Mi profesión «inicial» respaldada por un título universitario es la de «Ingeniero en Informática». Así que soy profesional titulado, según las leyes de este país y capacitado para ejercer mi labor. ¿Que la informática la puede aprender cualquier leyendo un libro, jugando con su ordenador, o en la calle? No la informática más avanzada, pero sí la de un usuario común. Y además, la informática es el principal ejemplo de lo que es el intrusismo en una profesión y es lo que vivo cada día. ¿Voy llorando por ello? En mi pueblo me enseñaron que sólo las profesiones regladas, como los médicos, están ausentes de intrusismo.
– Mi profesión «secundaria» es la de fotógrafo. ¿Cómo regulamos la profesión? ¿Decimos que que es fotógrafo el que está dado de alta en el IAE bajo el epígrafe de fotógrafo? O, si seguimos las leyes, debería ser aquel que tiene una formación reglada reconocida. En este caso, por la situación de España, podría ser los que tienen un título de formación profesional o los nuevos grados de fotografía universitarios (voy a dejar fuera Bellas Artes, Comunicación Audiovisual y las academias privadas, no porque no sean estudios válidos, sino que el título o no es oficial, o la fotografía es sólo una parte de los estudios). En mi caso tengo formación universitaria en fotografía y he trabajo como fotógrafo/redactor/chico de los recados de platilla para algunos medios.
Así que me siento capacitado para hablar, por conocimiento del medio y por formación.
Lo que veo de la situación, de forma resumida, ya que cuando me «mosqueo» suelo escribir párrafos muy pesados:
- No nos engañemos, el mundo ha cambiado.
- Intrusismo es la primera palabra en la que piensan todos los que viven de algo y se resisten a cambiar.
- La gente tiene un problema, y es que si les das libertad … la utilizan. Así que si les das cámaras las utilizan. Y oye … si hasta son creativos y todo. Es lo que tiene democratizar la tecnología.
- Las élites, organizaciones, grupos cerrados … están bien cuando protegen intereses, no cuando excluyen a los demás.
- No nos engañemos, España no es USA. La profesión periodística y fotográfica no está nada considerada … ni lo va a estar.
- La gente de la calle es muy creativa. Entra en flickr y mira la capacidad fotográfica de los «amateurs».
Muchas veces comparo la fotografía con la música:
- ¿Te parecería normal que sólo los que han estudiado música pudiesen componer o tocar canciones?
- Si en mi boda quiero que cante el grupo de mi hermana, ¿no puedo hacerlo porque hay un cantante en exclusiva?
- ¿Existen círculos secretos de cantantes que sólo cantan y tocan para ellos mismos?
- ¿Debemos prohibir el intrusismo que provocan la gente que canta gratis y hace que los que viven de la música no puedan comer?
- ¿Todo aquel que quiera una canción sólo puede pedirla a la Asociación de Cantantes Elitista Española?
Pues no. El mundo ha cambiado. Las reglas ya no son las mismas. Habrá fotógrafos que hagan su trabajo gratis, la gente querrá que Paquito, aquel que se compró una cámara digital le haga las fotos de su boda, aquel director de periódico al que le llega una foto borrosa de un accidente en el acto (aunque sea borrosa) la utilizará, si puedes competir con un paparazzi lo harás, si te pueden pagar menos lo harán, si te quieren «ningunar» lo harán … y no tiene remedio.
Hagamos como en la música. Todo el mundo puede tocar y cantar, pero si quieres a Michael Jackson tienes que buscarle a él. Sólo a él. Tampoco te sirve un imitador.
En la fotografía puede pasar igual. Si quieres a Adams, a La Chapelle o similar … tienes que buscarlos a ellos. Tu trabajo tiene que destacar, tiene que tener ese toque que sólo puedes darle tú y nadie más. Será la única forma de sobrevivir.
Creo que cada vez más el fotoperiodismo quedará reducido a un pequeño grupo de fotógrafos, a los que enviar a zonas de guerra, acreditarles para eventos políticos … o para entrar en zonas problemáticas para el hombre de la calle. El resto se cubrirá con periodismo ciudadano. Lo mismo pasará con la fotografía publicitaria o creativa de bajo nivel. Si vas a hacer el cartel de El Corte Inglés de Castellana, necesitarás un equipo muy caro, un gran formato, al alcance de pocos y no competiras con nadie de la calle. Pero para cosas pequeñas o de poca envergadura, vas a tener a miles de competidores.
La fotografía se ha democratizado. Y no hay vuelta atrás.
Cuando antes lo veamos y nos adaptemos mejor nos irá a todos.
